Relaciones Tóxicas

Las relaciones tóxicas no siempre llegan envueltas en un daño obvio; más a menudo vienen cubiertas por la pasión, el sacrificio y las ilusiones.

Te convencen de que el amor debe doler, de que tu valor se demuestra a través de la resistencia y el autosacrificio, y lenta e invisiblemente comienzas a contraerte.

Empiezas a hacerte más pequeña para que la otra persona se sienta más grande.

Empiezas a silenciar tu verdad para mantener la paz.

Hasta que un día, la imagen que ves en el espejo ya no contiene el brillo de tu propio ser.

Eso no es amor, es la erosión del yo.

El amor real no exige tu desaparición.

El amor real no castiga los límites ni avergüenza tu voz.

El amor real no teme a tu plenitud.

El amor real acoge tus bordes, tu fuerza y tu silencio.

El amor real no se queda solo cuando eres complaciente; se queda cuando eres completamente tú misma.

Si estás en una relación que te pide traicionar tu esencia para ser amada, eso no es amor.

Sanar no se trata de convertirte en alguien más, sino de recordar quién eras antes de que alguien llegara a tu vida y te dijera que fueras otra persona.

Este proceso comienza cuando decides dejar de estar atada a la narrativa que alguien más creó sobre ti y eliges tu esencia en su lugar.

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Amor neurótico